Dentro de unos días, el viernes 3 de agosto en Tavernes de la Valldigna se disputará la trigésima edición de su volta a peu, una carrera en la que he estado presente en 28 ocasiones. Hace años entrevisté a una chica en esta prueba. Yo de esto ya ni me acordaba cuando hace unos días mientras tomaba un refresco se me acercó una mujer y me dijo: hace tiempo que no le veo en las carreras.

No sabía con quien estaba hablando, así que le pedí disculpas y le pregunté cómo se llamaba y qué tal le iba. Me contó un poco su vida. El caso es que ahora tenía 43 años, que tenía un hijo de 9 años que iba con ella a las carreras, que estaba separada, que había encontrado en este mundo amistades y que había comprendido lo importante que era la constancia cuando quieres conseguir algo. Luego me habló de la maratón que había corrido en el 2015 y la emoción que tuvo al llegar a meta. Por cierto me dijo: usted al llegar a meta me preguntó: ¿Qué tal te ha ido?  y mi voz resonó en la Ciudad de las Ciencias y no me lo podía creer que con más de 5 horas se interesara por mí. Ahora, añadió, trabajo cinco días a la semana en un centro comercial.

Me preguntó si yo iba a estar este año en Tavernes de la Valldigna y le dije que este año no me puedo perder esta carrera, pero como espectador. Le expliqué que las personas que la organizan hacen lo imposible para que todo el mundo se sienta bien, que una vez acabada la carrera hay muchos grupos que se quedan a cenar y que esta carrera como tantas y tantas otras están contribuyendo a tejer relaciones.

Quizá este aspecto, el de tejer relaciones, es una de las piezas claves para comprender lo que está ocurriendo. Esta mujer como tantas otras trata de buscar su realización personal, como tantos y tantos hombres. Quizá la carrera a pie, aparte de contribuir a estar en forma, sirve también para cuidar los males del corazón, que con el paso de los años vemos que afectan a todos y a todas. Esta atleta al despedirme me comentó: La Carrera de Tavernes fue la primera de mi vida y casi no pude terminarla. Fue hace 20 años. Nunca imaginé que correr me podría servir para tantas cosas. Nunca imaginé que iba a vivir tantas emociones en estos años.

 

 

 

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