Cueva de los nadadores

Leer periódicos de hace algunos años te permite conocer deportistas que apenas han quedado en la mente de los aficionados al deporte. Muchos de ellos gozaron de una efímera fama y recibieron un pequeño homenaje de sus amigos y familiares. Hoy voy a tratar de rescatar a un excursionista, un ciclista y un nadador. Todos ellos han dejado de ser noticia, e incluso dos de ellos ya han fallecido, pero no por ello hemos de olvidar las sendas que abrieron, las emociones que vivieron y los problemas con los que se tuvieron que enfrentar para practicar sus deportes favoritos, que no fueron pocos.

Francecs Castelló Vicent nació en Aielo de Malferit en 1900. En sus años jóvenes perteneció a la COLLA EXCURSIONISTA EL SOL. Era una persona que amaba el naturismo, el contacto con la naturaleza, creía en los principios republicanos y estuvo afiliado a la CNT. El 14 de abril de 1932 para celebrar la proclamación de la República ascendió en compañía de un grupo de amigos al Penyagolosa. Participó en la fundación del Ateneo Popular de Xàtiva. Tras la guerra civil siguió amando la montaña.

Eduardo Castelló. En su pueblo natal, La Vall d’Uixò, se aficionó al ciclismo siendo un niño. Participó en carreras de enorme prestigio como la Milano-San Remo, Giro de Italia o el Tour de Francia. Fue campeón de España de fondo en carretera y tuvo el récord de la Subida al Arrate. En el verano de 1959, el año que Federico Martín Bahamontes se adjudicó el Tour de Francia, Eduardo que tenía 18 años, cuenta que se quedó maravillado y decidió entrenar para ser un escalador como el águila de Toledo y a fe que lo consiguió.

En España no se aprecia el esfuerzo del nadador

Segundo Castello fue un nadador de Sueca, una ciudad que antes de la Guerra y después dio excelentes tragamillas. Su vida fue la de muchos valencianos de aquellos años. Se adjudicó la travesía Perelló-Puerto de Valencia y la del Estrecho de Gibraltar. Cansado de que nadie prestara atención a su carrera deportiva se trasladó a París como relata en el diario Deportes del año 1957. Allí ese año se adjudicó la travesía al Sena y batió el record que ostentaba el francés Jean Leduc desde 1933. Cuenta Segundo que el elemento femenino lo vitoreó. La prensa parisina señaló sus excelentes cualidades que había pulido en la capital francesa. Segundo comentó que este triunfo le había supuesto 500.000 francos y añadió en España no se aprecia el esfuerzo del nadador.

 

 

Anuncios