En estos momentos en los que la pelota valenciana se está abriendo camino a nivel internacional es bueno ver cómo la pelota vasca ha procurado, desde hace ya muchas décadas, estar presente en el mundo, y para ello lo mejor es darse a conocer a escala planetaria. La pelota valenciana desde los Juegos de Barcelona en 1992 comprendió que el futuro pasa por integrar los países donde por tradición se juega a modalidades que proceden de un mismo origen greco-latino. Paso a paso, jugada a jugada se está expandiendo y dando los primeros frutos y el jeu de paume cada día gana nuevos adeptos ante la enorme belleza plástica de las jugadas de los pilotaris.

Un trinquet es un lugar mágico en el que acontecen hechos singulares. Por desgracia los trinquetes son los grandes desconocidos de la inmensa mayoría de los valencianos, y es una pena. Iguales consideraciones podemos decir del carrer, de la calle de ese pueblo donde se disputan desde hace siglos enconadas partidas ante una enorme expectación.

Volvamos a la pelota vasca y a Montevideo en 1955. Voy a utilizar la prensa valenciana de la época que destacó el acontecimiento de un modo especial. Mientras esa misma prensa valenciana ignoraba lo que acontecía en la docena de trinquetes que funcionaban en la provincia de València, donde cientos de aficionados se entusiasmaban con los Rovellet, Enrique II, Rochet de Carlet, Rullo, Juliet, Miliet, Balaguer, Villarreal, Morquero, Ibañez, Losa, Chatet de Museros, Xurret, Micó, Aureliet, Canyeta y muchos más.

La selección española conquistó cinco títulos con lo que revalidaba el éxito conseguido en los primeros mundiales de San Sebatián, disputados en 1954. Los artículos hablan de como los emigrantes vascos y los marinos llevaron este deporte primero a Argentina y luego a Brasil, Uruguay, Estados Unidos, China, Cuba, Filipinas, Méjico, Chile y Bolivia. Los seleccionados españoles procedían de Navarra, País Vasco, Rioja, Madrid y Cataluña. Este es un dato que puede ayudar a los dirigentes de la pelota valenciana a tratar de darla a conocer en otras comunidades de España.

De las muchas informaciones que da la prensa valenciana sobre este campeonato de 1955 me quedó con la que protagonizó uno de los pelotaris uruguayos: Andruco que se proclamó campeón del mundo en la modalidad de trinquete vasco. Y esto es lo que paso: Andruco, que es como se llama el pelotari, salió a la cancha envuelto en la bandera de su país y recorrió en hombros las calles de Montevideo. Los uruguayos son grandes aficionados al deporte y este triunfo fue un final apoteósico.

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