Estoy seguro que todos los que y las que el pasado domingo subieron al radar metereológico de Cullera unos corriendo y otros andando buenos tramos no olvidaran las preciosas vistas que desde la cumbre se divisan.

Hay muchas carreras en las que las cuestas son muy duras. Hay muchas carreras más duras que ésta en lo que atañe a los desniveles, pero habrá que admitir que la belleza de esta montaña, conocida con el nombre de la Serra de la Rabosa, es impresionante.

Muchos atletas pasaron cerca de una fortaleza que data del siglo XI, de la época de los moros y que está muy deteriorada. Os aconsejo que volváis a Cullera y que la visitéis. Vais a ver el Xuquer, los campos de naranjos, el Radar y el mar. Y si el día es lluvioso el olor a tierra mojada y a las plantas aromáticas que circundan este castillo os embrujará. Espero que se os aparezca la reina mora que habita, según la leyenda, en estos lugares, y que se ha aparecido ya a algunos caminantes. Dicen de ella que es de una belleza resplandeciente y que suele mirar fijamente a los ojos.

Volvamos a la carrera. El dia fue bueno. Había neblina, pero luego pegó fuerte la humedad. El más rápido fue Poli Linia que ha aprendido a correr y guardar la ropa. Sabe dosificar sus fuerzas, tiene clase y tuvo rivales de gran entidad como Alejandro Tormo y Salvador Crespo. En mujeres Elia Fuentes estuvo intratable. Bien Paula Campillo y Claudia Guillem.

Muchas caras conocidas. Algunos atletas en la parte final de la bajada quitaron el freno y acabaron cojeando. Muchos atletas comentaron lo dura que es la carrera pero que compensan correrla. Luego como es tradición un buen almuerzo y los comentarios del tercer tiempo.

Entre las grandes leyendas del atletismo vimos a Jorge Juan Sempere, subcampeón de España de maratón. La presencia de las mujeres que corren esta carrera es cada vez es mayor. El público animó, en especial en los tramos por dentro de la población. Hubo una pareja que subió con el carrito donde llevan a sus dos hijos. Las atletas de Sueca se hicieron de notar.

Hace muchos años, allá por el año 1968, subi a este punto. Entonces Cullera apenas tenía apartamentos y el radar no existía. Recuerdo que llovía y hacía frío. El sendero era de tierra. De bajada me encontré con unas personas que subían a la Iglesia, donde están ahora los cañones y hay un amplio llano para aparcar. Recuerdo que hay alguien me dijo: Este chico no debe estar bien de la cabeza.

 

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