Lola Bañón es profesora de l’Universitat de València, es periodista y ha recibido el reconocimiento de la Asociación Internacional de la prensa por sus artículos sobre la situación en países como Siria o Palestina. Lola es una mujer comprometida que cree en los valores de la democracia, siempre y cuando ésta no esté secuestrada por la mercantilización de las informaciones.

En el centro de la foto Lola Bañón, a su izquierda Xavi Blasco, a su derecha y de azul, Alfonso Gil, dos referentes del mundo del periodismo. Foto de Federico Fuertes.

Lola comentaba no hace mucho en una entrevista para la Universitat de València que los periodistas deben rescatar a las personas sin voz, a aquellos que son víctimas de las guerras y de los intereses económicos. Lola recordaba que los periodistas mejor preparados son los primeros en caer. No hay ninguna guerra justa y desde hace 60 años Gaza vive ocupada y desde hace 5 años asistimos al drama sirio.

Lola nos habla de los poderes que deciden de qué se tiene que hablar, cuando se tiene que hablar y de quién se tiene que hablar. El cierre de Canal Nou no sólo fue el cierre de la proyección de una imagen de la Comunitat Valenciana, sino que también el fin de un sector audiovisual de enorme potencialidad.

Sobre las redes sociales opina que se han constituido en una pequeña resistencia frente al poder absoluto, pero que no podemos caer en una admiración a ciegas. El periodista concluye ha de interpretar su profesión como la de una servicio al otro, a la sociedad, y a la justicia.

Conocí a Lola en los años 80 cuando colaboraba en Hoja del Lunes de València. Luego pasó a Canal Nou. Más tarde decidió asumir la voz de pueblo y se fue a Palestina. Lola es generosa, noble, trabajadora, comprometida, afable y cercana. Hablar con ella supone escuchar la voz de aquellas personas que creen todavía en el valor de la palabra y en la autenticidad de una profesión en la que por encima de todo hay que sentir el deseo de informar desde la no servidumbre a los poderosos. A los que desean que nada cambie, a los que quieren imponer su modo de ver las cosas, a los que les gustaría ser ellos los dueños del mundo y ser la única vía de salvación, Lola les recuerda que los valores democráticos son incompatibles con la violación de los derechos humanos.

Hoy Lola no ha querido volver a la televisión. Ha preferido estar en contacto con sus alumnos y vivir la apasionante aventura que es amar la vida de todos aquellos que sufren la opresión de los que se creen ungidos por la gracias de los millones de dólares o de euros.

 

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