Desde hace décadas la violencia forma parte de las relaciones entre algunas parejas. El desprecio, el rencor, la envidia, los celos, el fracaso personal, la falta de futuro, el sentimiento de no valer para nada y tantas y tantas cosas han propiciado situaciones desesperadas, y no viene de ahora.

En el pasado cuando un hombre mataba a una mujer, la prensa decía: Crimen pasional, y ya estaba todo explicado. Durante décadas se le dijo a la mujer que su papel en la vida era la procreación y atender a las necesidades del marido. La mujer ha estado y está excluida en muchos aspectos sociales, económicos y culturales. En la Iglesia Católica las mujeres no pintan nada o casi nada. En las finanzas brillan por su ausencia, en las academias científicas cuesta mucho admitir a una mujer. Muchas mujeres siguen cobrando menos que los hombres por el mismo trabajo.

También es cierto que existe la violencia de género contra los hombres y que hay manera muy concretas de humillar a un hombre a través del lenguaje, la gestualidad. La mujer y el hombre son capaces de lo mejor y de lo peor, el problena está en que porcentualmente las mujeres son las peor paradas. Y luego está la venganza con los hijos, lo que demuestra hasta que punto se puede ser vil en este sentido. Hoy cada vez más se trata de crear una sociedad igialitaria y solidaria, en ello nos va mucho.

En Paterna, y en cualquier pueblo o gran ciudad de La Comunitat Valenciana hay dramas tremendos que a veces afloran y otras no. Las carreras puede ayudar a tomar conciencia de esta situación, pero no solo las carreras deben estar en el foco de la atención. Hay que hacer muchas más cosas y nos correspode a todos.

Os invito a que corráis en Paterna el día 10 de Diciembre. El recorrido es fácil, el ambiente estupendo y la ciudad vale la pena conocerla. Ana Aibar fue una muchacha como tantas otras que quería ser feliz, construir un futuro con ilusión. La violencia irracional se cruzó en su camino. Nos vemos en Paterna.

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