En la foto el atleta de Algemesí José Blay, campeón de España de maratón en 1948.

Ahora está de moda hablar de los 10K, es decir de una carrera por lo general sobre asfalto que se disputa por las calles y plazas de un pueblo o una ciudad. Cada fin de semana hay cientos de carreras que se celebran sobre esta distancia. Pero como tantas cosas en la vida esto de tomar parte en un 10K no es algo nuevo. Lo nuevo es ver como miles de personas salen a correr por diversas causas o por el mero placer de estirar las piernas, tener amigos y mejorar su salud, que es lo esencial.

Bueno pues en la hemeroteca de Valencia hace unos días encontré una crónica que hace referencia a una carrera sobre 10 kilómetros que así la denomina el periodista y que se disputó en el mes de mayo del año 1906 en la ciudad de Madrid. En esta prueba tomaron parte 25 corredores y los premios fueron objetos de arte. En aquel tiempo, como hasta fechas muy recientes, los ciclistas acompañaron a los corredores que iban en cabeza para ver si al día siguiente salían en la foto, y en ocasiones causaron problemas. Vamos como hasta hace dos telediarios.

La salida se dio a la altura de la estatua de Colón y la meta estuvo situada en Chamartín. El reportero cuenta que acudió un gran gentio a ver la prueba y que no hubo que lamentar ningún percance. El ganador de la carrera fue Jerónimo López que empleó un  tiempo de 40 minutos y 25 segundos, y el último clasificado Ignacio Aizpurúa que llegó en 51 minutos y 15 segundos. Como podemos ver los primeros corrieron a 4 minutos el kilómetros y el último a 5 minutos y unos pocos segundos. Hoy en día no quedarían mal en ninguna de las carreras que se celebran pongamos en Valencia. Termina la crónica hablando de la importancia que tiene la práctica de los ejercicicos físicos a los que los madrileños se están aficionando y el periodista manifiesta que estas carreras pueden ayudar a fomentar el sport de la carrera a pie, la palabra running, aunque no se lo crea nadie, aún no se había inventado, y el de los ejercicios físicos entre los madrileños, algo tan necesario para el tiempo en que se vive.

Texto que dedico a todos los amigos de Madrid y en especial a Aurora Pérez. La foto es para José Blay, un atleta que no pude conocer directamente pero que gracias a sus hijos y nietos es para mí una persona admirable.

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