Desde principios del siglo XX las carreras a pie están presentes en las páginas deportivas de los periódicos. Carreras como la Valencia-Massamagrell-Valencia, Quart de Poblet-Valencia, Valencia-Torrent-Valencia, Lliria-Valencia, Sagunto-Valencia, entre otras se celebraron antes de que en 1924 se corriera la primera edición de la Volta a Peu a Valencia.

José Andrés era un muchacho que desde los 10 años ayudaba a su padre en el campo de Mestalla repartiendo refrescos. Entonces no había cafés ni máquinas para tomar algo. Un oficio poco remunerado era vender limonadas, sifones, zarzaparrilla y gaseosas entre los espectadores. José subía y bajaba las gradas del pequeño Mestalla con la carga. Allí trabajó desde chiquillo los cuadriceps y la resistencia física. En 1924 se adjudicó la I Volta a Peu a Valencia por delante del castellonense Antonio Martínez, la figura de la época. Un año después, en 1925, volvió José Andrés a ganar la Volta a Peu y con ello alcanzó una gran fama. Recordemos que Valencia en esos años no superaba los 250.000 habitantes, las calles estaban adoquinadas o era de tierra, no existía la televisión ni la radio, en los colegios el material pedagógico era una silla y una mesa con un tintero, y los niños podían trabajar a partir de los 12 años, si bien muchos lo hacían mucho antes. El ciclismo y el fútbol eran los deportes dominantes. Las mujeres estaban excluidas de la práctica deportiva.

La infancia de José Andrés fue dura. Pasó privaciones y comprendió pronto que ganar una carrera le daba palmadas en la espalda, pero poco más. En 1927 volvió a ganar la Volta a Peu y fue internacional en la distancia de 5000 metros. Por tanto hablamos del primer internacional del atletismo valenciano.

En los años 60 era presidente de la Federación valenciana de atletismo José Antonio Caparrós, un atleta que destacó como marchador y como corredor de 1500 en los años posteriores a la Guerra Civil. En 1968 José Andrés asistió al 50 aniversario de la constitución de la Federación y tuve el honor de recibir de sus manos, el 30 de mayo de ese año, el trofeo que me correspondió por haber batido en ese festival el récord regional de 1000 metros. Caparrós amigo de mi padre, me lo presentó. Hablamos en la pequeña tribuna del Campo Universitario. Yo tenía 21 años y estudiaba en la facultad. José Andrés era un hombre campechano. Había engordado y había salido adelante con muchas dificultades. Como tantos otros valencianos tuvieron que afrontar la posguerra con las penas que conlleva una guerra y la frustración de una España más justa.

En 1971 Caparrós que trabaja en el Ayuntamiento de Valencia como jefe de protocolo del alcalde propone que una calle lleve su nombre. Los encargados de hacer la selección observan que el apodo con el que se le conoce es rochet, e ignorantes, deciden tirar a la papelera la propuesta. José Andrés era pelirrojo de joven.

Posteriormente el ayuntamiento reconocerá la figura simpática, bonachona, trabajadora y honesta de un hombre que abrió el camino a miles y miles de valencianos, y que además me dijo: Ver a las chicas que venían a la Alameda y a la Plaza del Ayuntamiento nos animaba mucho. Me habló de las películas de cine que le gustaban, de su padre, de lo dura que había sido su vida y de lo poco que se le había reconocido. Era un hombre que necesitaba contar su vida. Si hoy viera lo que es correr en Valencia seguro que estaría muy contento.

En la foto El Rochet, en la volta a peu a Valencia, detrás de él, el coche del director de carrera con Vicente Salvatierra, presidente de la sección de atletismo del Valencia F.C al frente.

Tengo varias fotos suyas que guardó con enorme cariño.

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