Hace unos días el ayuntamiento de Valencia dedicó una calle a un militar de la República Española llamado Amado Granell Mesado, nacido en Burriana en 1898. Un año muy especial en la historia de España pues supuso el fin de las posesiones españolas en América Latina y en el Pacífico.

Ciryl García ha dedicado un precioso y documentado libro a Amado Granell que lo titula El valencià que va alliberar París. El personaje de Amado Granell como militar se resume en su participación en tres guerra. La primera la del Rif como legionario, la segunda la Guerra Civil Española como militar al servicio de la República, y la tercera en la Segunda Guerra Mundial. En las tres contiendas brilló por su genio, audacia y arrojo. Fue el primero que llegó al ayuntamiento de París con otro grupo de republicanos españoles encuadrados en la División Leclerc. Este hecho no podía complacer mucho a ciertas personas que no dudaron en ocultarlo y atribuir el mérito a los oficiales franceses y norteamericanos.

El padre de Granell trabajaba en el campo de la madera, en especial el de la importancia de troncos procedentes de la Guinea Ecuatorial. Mi padre también estuvo vinculado al campo de la importancia de maderas exóticas como se decía a principios del siglo XX. Durante un ciero tiempo vivió en la calle Conde de Altea, donde vivía mi padre. Amado Granell también tuvo una faceta deportiva que ha pasado un tanto desapercibida pero que fue esencial para adelantarse al resto de las fuerzas de Liberación. Granell fue un excelente motorista y tambien su nombre aparece en las carreras a pie que se celebraban en Valencia entre 1924 y 1930.

Esa habilidad en el volante la adquirió en su tienda de motocicletas que montó antes de la Guerra en Oriola, ese arrojo y esa capacidad de resistencia al esfuerzo le vienen de su pasión por el ejercicio. Su aspecto de corredor de fondo, su capacidad de saber leer el momento histórico que le toco vivir, hacen de él un héroe de leyenda.

Un héroe que tuvo una muerte extraña. Un accidente de tráfico en la carretera en el tramo que va de Cullera a Sueca. Un 12 de mayo de 1972 se estrellaba  contra un camión, según la versión oficial, el coche conducido por un hombre que había esquivado las barricadas de París, los francotiradores, las muchedumbres ansiosas de abrazarlo. Granell vivia en España desde el año 1963 y se dedicaba a la venta de electrodomésticos. Estaba en posesión de la Legión de Honor de Francia. No era un cualquiera.

El historiador Raymond Dronne afirma que en el coche se encontraron balas. Curiosamente murió cuando acababa de comenza a escribir sus memorias.

 

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