Nació en el año 1960 en el Reino Unido. Vive en la comarca de la Marina Alta, en un pueblecito tranquilo. Entrena con una pasión excepcional. Huye de cualquier protagonismo. Si hay atletas que cuando suben a un podio cuelgan una foto suya llenos de alegría y a la espera de ser felicitados, pues Maxine, no. Es la discreción en persona. Es simpática a rabiar, timida, encantadora. Con su sonrisa es capaz de hacerte comprender que para ella lo importante es medirse a través del deporte con ella misma. Ha sido la ganadora absoluta del Maratón de Valencia en el año 2009. Ha ganado el campeonato de Europa de veteranas de maratón y los mundiales de esta especialidad. Empezó a correr cuando otras muchachas lo dejan. No hay pueblo valenciano o alicantino que no haya podido disfrutar con su poderosa zancada.

Ahora, dentro de unos días, tomará parte en un aironman. Previamente, en la piscina de Denia, ha nadado horas y horas. Hablar con Maxine es un placer para los sentidos. No tiene una sola palabra que desentone, no tiene un mal gesto para con nadie. En ocasiones no encuentra palabras para agradecer una opinión sobre ella.

Hace unos años, en Sueca, los amigos del Peus Quets le ofrecieron un más que merecido homenaje, y ella en el momento que tuvo que ponerse de pie para recibir un precioso ramos de flores y dirigir unas palabras no sabía donde colocarse y con sus ojos pronunció uno de los discuros más bellos que se pueda pronunciar.

Rara vez he encontrado una mujer con tanta personalidad, tanta vida interior, tanto coraje y tanto pundonor como Maxine. Si el deporte es superación personal, si el deporte es perseverancia, si el deporte es juego limpio, en inglés fair play, creo que todas esas virtudes las encarna a la perfección Maxine Mckinom.

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