Llegar a Orba, un pueblo precioso de la Comarca de la Marina Alta, en medio de la montaña, una tarde de finales del verano, y de pronto poder hablar con Juanra Pous constituyó un momento muy especial. Juanra destacaba hace unos años en las carreras populares hasta que fue reconducido a la pista donde se ha convertido en un referente a escala mundial. Franc Beneyto tuvo mucho que ver en este cambio.

Juanra es de Oliva, tierra que ha dado grandes deportistas, en especial en el mundo de la pelota valenciana y del fútbol. Juanra es un trabajador en el sentido profundo de la palabra. Un hombre que se ha ganado las marcas a base de sudor, inteligencia, sacrificio y voluntad.

Juanra se ha proclamado campeón de España de 800 y 1500, y semejante galardón lo ha conseguido en Europa y en el Mundo. Es, pues, uno de los mejores atletas valencianos de todos los tiempos. Y si todo va bien Juanra seguirá corriendo y dando más títulos a un pueblo que empieza a valorarlo. Hizo el pregón de fiestas y el saque de honor en un partido memorable, y por fin la prensa sabe valorar las marcas de fábula que logra este hombre.

El pasado sábado día 15 de septiembre hablabamos del 800, de como se corre en un campeonato y una prueba para conseguir una buena marca. De la importancia que tienen los últimos 200 metros, de las estrategías de carrera. Al hablar con un ochocientista sentí la misma sintonía, la misma onda. Nos lo pasamos muy bien comentando los detalles que acontecen en las carreras, los amigos que hacemos, los viajes y ciudades que te permiten conocer el hecho de correr. Me acerqué al locutor de la Carrera de Orba para advertirle de la presencia de Juanra, y se puso muy contento.

Juanra es una persona normal, con una empatía enorme para con las personas. Juanra es humilde, sonriente, inteligente, sabe escuchar, ha aprendido mucho y ha llegado muy lejos, pero sin creerselo, de un modo natural, como las grandes personas, como los grandes campeones, sin vanidad, sin vanagloria.

Le deseamos todos cuantos le conocemos que su singladura sea larga, fructífera y que al llegar a Ítaca se sienta feliz por todo lo que dado, y esperemos que también reciba de la sociedad valenciana el justo reconocimiento a una carrera brillantísima.

Hago por último una petición para este hombre que tiene el récord del mundo de 4×800, para que en un futuro próximo se rotule con su nombre una calle, una plaza, un jardín o una instalación deportiva en Oliva. Se lo merece por dos razones: su excepcional calidad atlética y su excelente condición humana.

 

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