Nuestra amistad se remonta tres décadas atrás, quizá más. Estos amigos han logrado que Sueca sea conocida gracias, no solo a sus hombres ilustres, como Joan Fuster, sino también al enorme desarrollo de la práctica de la carrera a pie.

Sueca es un pueblo con larga tradición atlética. No en balde en esta ciudad se ha celebrado un campeonato de España de Maratón, cosa que muy pocas ciudades o pueblos valencianos han podido hacer.

Sueca posee también de una larga tradición en el mundo de la pilota valenciana, un deporte que cada día va a más. Sueca ha visto pasear por sus Calles a uno de los mejores futbolistas de los años 50: Antonio Puchades.

En Sueca el atletismo cuenta, con al menos que yo sepa con 7 clubes de atletismo, y el número de carreras que se organizan no hace más que crecer cada año.

Sueca posee un entorno excepcional: la margal. No sabemos apreciar el paisaje y es una pena. Desde la cumbre de la Serra de les Raboses, en Cullera, se puede contemplar el impresionante panorama de los campos de arroz, una foto de una belleza plástica enorme.

Las personas de Sueca son de una gran amabilidad, también algo ruidosas por la noche. Hombres y mujeres con los que se puede hablar y razonar.

La incorporación de la mujer a  la carrera a pie es un hecho. A lo largo de los últimos 30 años las mujeres se han abierto un hueco. Un detalle de los amigos del PEUS QUETS es precisamente el de haber sabido dar a la mujer el papel de compañeras y no el de floreros.

Las pistas de atletismo sirven para reunir por las tardes a decenas de niños y de mayores. En definitiva siempre que he ido a Sueca y he estado con los amigos del Peus Quets me he sentido muy a gusto.

Hace unos meses el Peus Quets homenajeó a Pepe Mocholí, una persona para la que carezco de adjetivos a la hora de escribir, pero diré simplemente que todo lo que este hombre ha aportado a la carrera a pie, es simplemente impagable.

En las próximas semanas hablaremos de más clubes, de personas que estiman la tierra que les vio nacer o a la que llegaron para buscar un futuro mejor. El camino acaba de empezar a andarse, y lo bueno es que no hay que atravesar ninguna meta, solo disfrutar del trayecto.

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