Hace unos días pudimos ver en el programa CRONO de Xavi Blasco a una muchacha que hablaba con una sonrisa en la boca y que miraba a la cámara como a un ser amigo. Esa muchacha acudió al programa en compañía de otra llamada Eva, como ella. Ambas comparten proyectos.

En Alboraya tuve la suerte de poder saludar al personaje con el que abro de nuevo el blog. Eva Martínez es toda una mujer. Atleta que entrena con Redolat, y que quiere conquistar la cima del Everest corriendo o en bici. Lo que se proponga lo va a conseguir.

Le pedí que me contara su trayectoria, su paso por la carrera a pie. Me habló de sus años de atleta juvenil y de su vuelta. Os dejo con sus palabras, no sin antes agradecerle toda la amabilidad que tuvo.

Me dejé el atletismo cuando llegué al instituto, mis padres que añoro mucho, me apuntaron a este deporte. Yo corría con el equipo del EMID en las pistas del río. Aquella época fue muy bonita. Cuando eres adolescente a veces le das prioridad a otras cosas, te apetece salir por ahí, y sabemos que el deporte es sacrificio. Con los años he vuelto a retomar las buenas costumbres, primero en el gimnasio y después con un grupete de amigos. Así que llegué al equipo Redolat Team, y estoy encantada con el buen ambiente que hay.

MI MADRE

El fallecimiento de mi madre, mi super fan número 1, me afectó mucho. Mi madre era el gran pilar sobre el que yo descansaba. El vacío suyo he procurado rellenarlo con el deporte y con la gente que he conocido.

Tanto la carrera a pie como el triatlón son una vía de escape de los baches y turbulencias en este viaje que es la vida.

Preguntada sobre lo que ella aporta a la carrera a pie, me comenta: Yo le aporto mi alegría y mis ganas de vivir intesamente, y sobretodo disfrutar al máximo compartiendo con la gente de mi entorno ese entusiasmo por superarme cada día más.

Eva como tantas otras mujeres merece que la vida le sonría, que cada mañana sea capaz de enfrentarse a las penas y alegrías que conlleva el vivir. Ojalá Eva que cada día superes todos los obstáculos, con esa gran sonrisa y esa mirada limpia. Ojalá  que todos los baches y turbulencias que se te presente a lo largo de una dichosa existencia no sean más que una página más de una amplia historia de superación personal.

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