Niño Jesús

En los últimos 7 días han muerto en el Mar Mediterráneo más de 1.000 personas. Un hecho inadmisible desde cualquier punto de vista. Un hecho que no debemos admitir. He escuchado a prelados, políticos, gente de la calle, amigos y enemigos las más diversas opiniones. Unos señores como Cañizares o Rouco nos advierten desde sus púlpitos que entre esos que mueren los hay que quieren acabar con la familia, con Europa, con el cristianismo.

Otros nos cuentan que huyen para vivir mejor a cuenta de nosotros. Otros me han dicho que vienen a quitarnos el pan y que en cuanto llegan les dan un piso y les pagan todo. Está claro, el odio ha echado profundas raíces entre algunas personas. También están afortunadamente los que que luchan contra las olas por salvar vidas humanas, los que trabajan en decenas de oeneges, los que creen en las personas. Me quedo con los segundos e invito a todos aquellos que odian al extranjero a que recuerden que ese niño, que un hombre sujeta en el aire, es cada uno de nosotros.

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