Acabo de escuchar al padre Ángel, un cura de Madrid. Es curioso que en un momento como el actual se pueda escuchar la palabra de personas como él. También he prestado atención a Iñaki Gabilondo sobre el presente. El padre Ángel aboga por acabar con la pobreza y para ello su iglesia está abierta las 24 horas del día y por ella pasan más de 400 personas al día. Algunas duermen allí.

Iñaki Gabilondo nos centra sobre los problemas de España. En un pais con 47 millones de habitantes y en donde la pobreza, según Caritas, alcanza al 30% por ciento de la población. Un país donde la gente con trabajo no puede vivir con lo gana, un país en el que los patriotas sacan su dinero y lo esconde en paraísos fiscales, un país donde decir la verdad es casi un delito, un país donde por descubrir a los corruptos te echan de tu trabajo, un país en el que los problemas reales son escamoteados. Hace una semana el tema central fue la estelada, esta semana toca Venezuela, nueva provincia española. La semana que viene será la final de la Champions, y mientras tanto hay muchas personas, y conozco a más de una, que están sufriendo, que gimen, que lloran de impotencia, que se desesperan.

Hoy he visto como un barco con más de 300 personas volcaba en medio del mar, y como desde otro barco se lanzaban salvavidas. Niños, hombres, mujeres, ancianos se debatían en medio de las olas tratando de asirse a una goma hinchable. Hoy en Valencia he hablado con una chica de 35 años que lleva 3 años en el paro y vive con su madre. Era corredora y apenas pueden comer.

Será posible que a falta de 30 días para volver a votar no se aborden los problemas reales, que no se apliquen medidas urgente para paliar tanto dolor y sufrimiento. Este país corre el riesgo de quebrarse. La sociedad española tiene que reaccionar. No se puede vivir sin asumir el compromiso de acabar con la pobreza, compañera infatigable del dolor. La lucha contra las desigualdades es la única vía para salir todos juntos hacía adelante.

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