Media de Xirivella

Licurgo fue un legislador mítico, responsable de las severas leyes que regían la vida en Esparta. Como es sabido, se trataba de una república militarista en la que los niños eran arrancados a los padres en edad temprana y confinados en residencias bajo la tutela del Estado, nos cuenta Angel López García.  Igualmente aquel niño que nacía con algun problema era eliminado y de este modo se trataba de mejorar la raza. De esto ya hemos visto que hubo seguidores en la Alemania Nazi.

En Esparta la educación que recibian los jóvenes se limitaba a ejercicios físicos para de este modo convertirlos en grandes guerreros, con absoluto menosprecio de la formación humanística que tan importante resultaba para otras ciudades griegas. En Esparta lo que contaba era la fuerza por la fuerza.

Un buen día los tebanos lograron vencerles en Leuctra y ahí acabó el mito de Esparta.

Por su parte Atenas representaba la luz, la democracia, el cultivo del conocimiento y el cuerpo. Disfrutar de la vida, de la música, del baile, del sol y de la noche, de la poesia y el canto, del salto y del lanzamiento, de la carrera a pie o a caballo.

En el deporte se puede ser espartano o ateniense. En el atletismo también. En las carreras al final, como en las películas del Oeste, siempre hay uno que desenfunda más rápido y te gana. Si eres ateniense ni se te pasara por la cabeza entrar en ese debate y desearas llegar a Itaca cuando seas viejo, pleno de saberes (Kavafis).

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