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Aunque algunas personas no se lo crean la afición a las carreras a pie no es algo que ha nacido hace tres telediarios. En los periódicos de los años 20 y 30 del siglo XX las noticias sobre las carreras son abundantes, en ocasiones incluso en la primera página. ¿Cómo se llamaba entonces a esta actividad?

Por lo general se utilizaba el verbo correr y el sustantivo carrera, vuelta a pie, o volta a peu. En los años 20 del pasado siglo apareció en la prensa la voz footing que la inventaron los franceses a partir del anglicismo foot, ‘pie’. En España nos faltó tiempo para incorporar este falso anglicismo que tuvo larga vida pues a principios de los 80 volvió a reaparecer.

La afición al boxeo en la década de los 30 en Valencia fue muy intensa, y en ocasiones se hablaba de que el Tigre de Alfara había salido a hacer un footing. La guerra acabó con las palabras que venían de fuera casi por decreto.

A finales de los 70 en Estados Unidos la fiebre por la carrera a pie se le denominó jogging y al corredor jogger. Así que las revistas españolas de los 80 recogieron esta voz que tuvo un par décadas de vigencia.

Como nada es eterno en esta vida pues a principios del siglo XXI tuvimos una nueva incorporación. En este caso más bien han sido dos: running y runner, derivadas del verbo inglés to run, ‘correr’. O sea que ahora somos runners. Las pronunciaciones varian. Tenemos las inglesas y las españolas, según el grado de conocimiento de la lengia de lord Byron.

Comentaba en cierta ocasión Gabriel García Márquez que las palabras cambian de significado cada 500 kilómetros y adoptan nuevas acepciones. Es probable que en los próximos años se formen nuevos térmimos. El caso es que yo empecé haciendo pedestrismo, luego fui futinero, a continuación un jogger consumado y ahora soy un runner. Bueno la realidad es que soy corredor desde que tenía 15 años y ahora ya he cumplido 68. Me es indiferente la voz con la que se defina esta actividad. Lo que cuenta es la alegría de Xelo, la lucha de Natacha y el espíritu de superación de Pili.

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