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Elena Córcoles es hoy una atleta retirada de las pistas, pero no de la pasión por la educación física y el deporte. Hace 15 años Elena vivía su edad de oro. Subía al podio en los campeonatos de España absolutos de 200 y 400, y era una pieza indispensable de su club, el Valencia Terra i Mar. Elena poseía y posee el don de la simpatía y de la sencillez. Su sonrisa a flor de piel, su amabilidad, el tono de su voz y una mirada soñadora hacen de ella una persona delicada y al mismo tiempo sólida en sus posturas.

Elena hoy vive con pasión su profesión y trata de trasmitir la cara buena de la superación personal a sus alumnos. A continuación le damos la palabra y luego disponéis del documento sonoro que gracias a Levante Televisión y a Xavi Blasco, director del programa Crono, puede servir para recordar a una mujer que llegó a formar parte, como reserva, del relevo olímpico de 4x 400.

ELENA CÓRCOLES

Allá por el año 86 me trasladé de la ciudad a mi pueblo, La Eliana, donde por circunstancias de la vida empecé a practicar atletismo de la mano de Santiago García de Cáceres, que vio en mí un gran talento después de ganar tres medallas de oro en los juegos deportivos sin entrenar. Textualmente me dijo: “corres horriblemente mal pero tú has nacido para esto”. Desde aquel primer día hasta mi última competición en activo, el atletismo ha sido mi gran pasión.
Si tuviera que elegir un momento en mi carrera deportiva, me sería complicado. He disfrutado tantísimo y el atletismo me ha dado tantas cosas buenas, que no sabría ni por dónde empezar. Sin duda, gran parte de mis éxitos se los debo a todos y cada uno de mis entrenadores: Santiago, Ignacio y Juan Pedro. Pero sobre todo a Rafa Blanquer, mi “padre deportivo”, por quien siento adoración; aquel que siempre confió en mí, que me dio alas para volar. Gracias, Rafa.
Desde mi primera competición en la pista de El Saler hasta mi última en San Sebastián, 23 años después, tengo que decir que no cambiaría nada de lo que he hecho, porque he sido tan feliz que cada vez que miro las fotografías, mi cara esboza una gran sonrisa. En mi mente, siempre quedarán: los largos viajes, los nervios antes de salir a pista en la cámara de llamadas, la adrenalina esperando el disparo, el buen sabor de boca de la victoria, los grandes momentos de las concentraciones, las anécdotas (que ha habido muchas), la risa sin parar de esos años que tengo guardados en mi retina para siempre. Pero por encima de todo, me quedo con los grandes amigos y amigas que hice durante todos esos años, amigos que siempre están ahí cuando los necesito. Somos una gran familia y eso me recuerda que, aunque no los pueda ver cada día, los siento en mi corazón. Nada une como el deporte en esta vida. Desde Valencia hasta Galicia, pasando por Huelva, Barcelona, Tarragona, Madrid, Asturias… Amo el atletismo como pocas cosas en esta vida y si me desvinculé totalmente fue únicamente por problemas de salud, que me impedían poder entrenar con normalidad. He querido aceptar que no me importaba alejarme de mi gran pasión pero al final, las ganas surgen con más fuerza, como un motor al que nadie puede parar. El destino dirá, pero indudablemente, en mis manos está.
Quiero agradecer desde aquí a mi madre, Ángela, por apoyarme siempre en todas mis decisiones y permitirme desarrollar este gran deporte que ha aportado tanto a mi vida. Sin ella, no hubiera sido posible. Y gracias también a tí, Recaredo, al que conozco desde que tengo uso de razón, por amar este deporte con tanta pasión y apoyar a todos los atletas como siempre lo has hecho.
Por último, no me quiero olvidar de Yago Lamela. Un grandísimo atleta, nacido el mismo año que yo, 1977, con el que compartí muchos años de viajes y entrenamientos y que desgraciadamente falleció demasiado pronto. Allá donde estés, hasta siempre, Yagoman.

ELENA CÓRCOLES SHARMAN.

Aquí podéis ver la entrevista:

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