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José Catalina Llorens Lacomba, “Pepe Lacomba”

Creo que muy pocos de los atletas populares conocen el nombre de José Catalina Llorens Lacomba, pero para muchos de los atletas de los años 30, 40, 50, 60 y 70 fue el mejor atleta valenciano de todos los tiempos.

El atletismo hay que contextualizarlo. Por ejemplo, todos conocemos a Zatopek o a Bikila, pero sus marcas en maratón o en 10.000 hoy las superan atletas como Ahouchar, Paquito Rivera, José Manuel Albentosa, David Juliá, Jorge Juan Sempere, y muchos más. En cambio nadie duda en valorar las grandes marcas de Emilio Zatopek o de Abebe Bikila conseguidas en la década de los años 50 y 60 del siglo pasado.

Poliomielitis

La figura de Pepe Lacomba deslumbra toda la década de los años 30. Nacido en los Poblados Marítimos, atacado de poliomielitis siendo un niño, se aficionó al atletismo desde muy joven gracias a los consejos de un médico que recomendó a su madre que el niño tomará el sol en la playa y que hiciera ejercicio.

La primera vez que aparece su nombre en la prensa es en 1927, con 15 años corre la Vuelta a Pie a Valencia, la gran clásica del atletismo valenciano. Pero donde brilló este hombre fue en los saltos, en las pruebas de vallas y de velocidad, y en los lanzamientos de disco y jabalina.

Entrenador, periodista, atleta

Lacomba fue el primer atleta valenciano que se adjudicó una competición internacional. Una serie de lesiones y la necesidad de ganarse la vida condicionaron su carrera atlética, como la de la inmensa mayoría de todos los atletas de todos los tiempos. Trabajó en una naviera y era un hombre de carácter cordial y alegre. Ejerció como entrenador, como periodista y según todos los que le conocieron estaba dotado para la práctica del deporte. Tuvo el récord regional de pentatlón. Sus compañeros de la FUE (federación universitaria escolar) lo admiraban, y en 1988 con ocasión del homenaje que la FUE tributó a Manuel Usano las referencias a Lacomba fueron constantes.

Record de España de altura y triple

Este muchacho poseía un cuerpo atlético y una técnica muy especial a la hora de saltar triple, altura y longitud. En 1931 Lacomba en el estadio de Montjuic se proclama campeón de España de triple (13,87), altura (1,75) y subcampeón en longitud, (6,39). En 1933 empieza a colaborar con el Mercantil Valenciano, periódico republicano. En 1935 hace 9,3 en 80 metros y supera el listón situado en 1,82 nuevo récord de España. No contento ese mismo día hace en 13,52 en triple y es segundo en 110 m vallas. Otras marcas suyas a retener fueron 11:00 en 100; 50:00 en 400; y 16.2 en 110 vallas. Impresionante. No olvidéis que todas ellas en pista de tierra, aquí en Valencia, en los campos de fútbol de El Corcho, Vallejo, Mestalla y de Burjasot. Imaginaros lo que podía haber hecho hoy.

No a los Juegos de Berlín, si a la República española 

Lacomba fiel a sus principios republicanos rechazó su participación en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, celebrados ya en plena Guerra Civil española, y denunció desde el periódico el Mercantil Valenciano la instrumentalización chauvinista y racista de los mismos. Un joven negro llamado Jessy Owens se encargó de demostrar a Adolfo Hitler que no había ninguna raza superior y menos la aria. Owens con sus cuatro medallas de oro enmudeció a los nazis que poblaban los graderíos y que no daban crédito a que un negro les arrebatara olímpicamente las medallas de oro de los 100, los 200, la longitud y el 4 x100.

Durante los años de la Guerra Civil Pepe Lacomba fue profesor de educación física en el Instituto Obrero, apoyó al gobierno de la República, participó en la Olimpiada Popular de Amberes en 1937, donde hizo una gran marca en salto de longitud, y en un mitin solidario disputado en el estadio de Montjuic en mayo de 1937 saltó 1,77 en altura, hizo 13,51 y marcó 6,53 en el foso de longitud. Todas estas marcas fueron anuladas por la Federación Española de Atletismo por haberse conseguido en el bando rojo.

Lacomba emigró a Argentina donde se convirtió en director de cine.

La Historia del atletismo europeo

La importancia de la carrera atlética de Pepe Lacomba ha sido recogida por el historiador francés Gastón Meyer en el libro la Historia del atletismo: Un magnífico producto de la escasa cantera levantina. Un hombre que se preocupó seriamente de trabajar la técnica y que le llevó a señalar marcas de bastante nivel en 1935. Batió el récord de España de salto de altura, con 1,82, y el de triple, con 14.05. Antes, en 1930, ya había raspado los 14 metros, saltando 13.94 en Brescia (Italia).

Las marcas regionales conseguidas por Lacomba no fueron batidas hasta bien entrada la década de los años 60, eso muestra la valía de sus registros.

Rafael Zafrilla, periodista de El Mercantil Valenciano y compañero de Lacomba en las tareas informativas, comentaba en cierta ocasión cómo Lacomba explicaba a sus amigos que estaba en forma: Cogía y de un salto en parado elevaba su pie desde el suelo hasta la altura del dintel de la puerta de entrada. Luego se reía y ninguno de nosotros trataba de hacer algo igual.

Homenaje en los jardines de los Viveros. Di Stefano y Bardem 

El 30 de septiembre de 1978 Lacomba recibió el homenaje del atletismo valenciano. El acto tuvo lugar en los Jardines de los Viveros de Valencia con asistencias de sus compañeros de los años 30, con los que había lucido los colores del Huracán y de la Agrupación Atlética Valenciana. Ramón Izquierdo, en esos momentos alcalde de Valencia asistió al acto, de cuya organización se encargó León Agulló, un velocista de los años 30, amigo de Lacomba y que residía en la entrañable calle de La Tapinería de Valencia.

Alfredo Di Stefano y el director de cine Alfredo Bardem, así como el presidente de la federación español de atletismo Manuel de Hoz enviaron telegramas de adhesión.

La presencia de aquel mito del que todos pronunciaban su nombre con veneración estaba allí. Alberto de Miguel, José Antonio Caparros, tomaron la palabra antes de que lo hiciera Lacomba. Todos los asistentes, atletas, jueces, amigos, directivos de otros deportes sabían que estaba viviendo unos momentos de una emotividad excepcional. Las mil y una historias que habían compartido, los recuerdos de los viajes, las ilusiones de toda una generación sobrevolaron el restaurante. A medida que avanza la noche toda una página gloriosa del atletismo valenciano surgió de las cenizas del recuerdo y de nuevo como Ave fénix los saltos, las carreras y los lanzamientos de Lacomba iluminaron la noche valenciana.

Seis años más tarde moría en Cannes una persona que para muchos ha sido el mejor atleta valenciano de todos los tiempos.

Una persona como esta no tiene su nombre en ninguna instalación deportiva de la ciudad de Valencia.

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